domingo, 2 de agosto de 2020

Vigo, la ciudad olívica. La historia del olivo de Vigo.






   La Iglesia de Santa María, situada en el centro histórico de Vigo, fue construida en el siglo XV en el lugar que ocupaba una antigua iglesia medieval que según algunos escritores había sido de los Templarios. Esa Iglesia fue erigida Colegiata por el obispo de Tuy el 11 de junio de 1497, durante el reinado de los Reyes Católicos, que también favorecieron a Vigo acabando con el monopolio del comercio marítimo que hasta entonces tenía la Villa de Bayona.

   Esa Iglesia principal de Vigo tenía en su atrio un olivo singular, como lo tenían prácticamente todas las iglesias gallegas: olivos que cuidaban los párrocos y abades con el fin de obtener el aceite necesario para celebrar sus ritos sacramentales y litúrgicos (bendiciones, bautizos, unción de enfermos...). 

  Según algunos relatos del siglo XVIII, el olivo de la Iglesia de Santa María de Vigo era especialmente grande y majestuoso. En escritos antiguos se refiere que los vecinos se sentaban a hablar y debatir bajo su sombra, y se afirma que hasta seis o siete zapateros o sastres podían trabajar juntos bajo el olivo sin molestarse.

   El año 1809, en plena guerra de la independencia contra los franceses, la explosión del polvorín que se había colocado junto a Santa María causó la destrucción del edificio y daño gravemente al olivo centenario. Pero un notable de la Ciudad consiguió salvar un esqueje del árbol, y lo plantó en un jardín de su propiedad que tenía en la Puerta del Sol de Vigo.

   En el mismo lugar donde había estado la Iglesia se construyó la actual Colegiata de Santa María, que se dotó de amplios muros de piedra para resistir posibles bombardeos desde barcos enemigos. A las dos calles que flanqueaban la nueva Iglesia Colegiata (construida entre 1816 y 1834) se les pusieron los nombres de Calle de la Palma y calle de la Oliva, como siguen llamándose. La palma representaba la victoria y la fortuna, y al olivo se le considera el árbol de la paz, y representaba la fecundidad, la victoria y la recompensa.
Escudo primigenio de Vigo según Taboada Leal.
Rodean la torre-fortaleza hojas de palma y de olivo.

   En esas fechas la corporación municipal estableció que el escudo de armas de la Ciudad fuera "un castillo, con una corona, enlazado y rodeado de ramas de palma y olivo": con esas palabras lo describe Nicolás Taboada Leal en su magna obra sobre Vigo publicada en 1840.


  El Olivo de Vigo trasplantado a la Puerta del Sol fue creciendo y comenzó a hacerse famoso... Se pensaba en esa época que el olivo era un árbol eterno, y su salvación se consideró casi un milagro. Se contaba cómo había sobrevivido a la explosión que había destruido la Iglesia, y su historia se asoció a la resistencia a la adversidad y al renacer tras la desgracia. Y poco a poco se fue convirtiendo en un símbolo de la ciudad.

   Fue a mediados del siglo XIX cuando comenzó a llamarse a Vigo la Ciudad del Olivo. El año 1856 apareció el semanario La Oliva (que solo duró dos años), y en 1885 se fundó la Sociedad La Oliva, cuya heredera es la actual Federación Viguesa de Peñas Recreativas El Olivo.

   A partir de que en 1810 Vigo fue nombrada Ciudad (el 30 de octubre, por el Gobierno de la Regencia reunido en Cádiz, y como reconocimiento por la victoria sobre los franceses), Vigo experimentó un gran crecimiento: llegó a ser unos años capital de Provincia, se amplió el muelle de piedra, se fomentó la pesca y las fábricas de salazón, se consolidó el puerto como base principal para el comercio con América (lineas regulares desde 1855 con La Habana, Buenos Aires y Puerto Rico), se produjo una explosión demográfica que obligó a demoler las murallas para facilitar la expansión de la ciudad...
   En 1859, y para conmemorar los 50 años de la reconquista de Vigo, un retoño del olivo que seguía en Puerta del Sol fue plantado con solemnidad en el Paseo de Alfonso, paseo que se inauguró ese mismo año, y que fue llamado así en honor del príncipe de Asturias que había nacido dos años antes y que años después fue coronado como Alfonso XII. (La calle del Príncipe de Vigo también se llamó así en honor del mismo Alfonso).
   Y ese Olivo se convirtió en el símbolo principal de la Ciudad. Y lo sigue siendo. Recientemente expertos en botánica han calculado que el olivo del Paseo de Alfonso tiene unos 200 años de vida (Ver) lo que confirma que se obtuvo a principios del siglo XIX como retoño del que había estado junto a la Colegiata y se pasó a Puerta del Sol.

Escudo actual.
   El actual escudo de Vigo, con el castillo y un árbol de olivo (ver imagen arriba), lo propuso y defendió en 1917, en la Real Academia Gallega, el cronista de la ciudad Marcelino Rodríguez Elías. Recientemente se ha publicado una noticia que refiere el hallazgo de un dibujo de ese escudo en un documento de 1.876, pero no hay datos que hagan pensar que en esas fechas ya se representara nuestro escudo así, por lo que puede pensarse que es una falsificación. La versión oficial del escudo fue aprobada por el Concello de Vigo en 1987.

   En 1932, durante el gobierno de la II República, un grupo de comerciantes y periodistas de la Ciudad promovió una colecta con la que hicieron una verja metálica para proteger y ensalzar al Olivo. La placa que colocaron en esa estructura (y que perdura) es de aquella fecha, y su texto dice así:

   DENTRO DE ESTA VERJA, OFRENDA DE LOS VIGUESES A SU ÁRBOL SIMBÓLICO, QUEDA HOY DEPOSITADA POR ELLOS LA PROMESA FIRME DE SU AMOR, DE SU LEALTAD Y DE SU ABNEGACIÓN POR LA CIUDAD AMADA. 14-AGOSTO-1932.


   Aprendamos la lección del olivo de Vigo, símbolo de nuestra ciudad, que acogió bajo sus ramas a todos los vecinos, que sobrevivió a la destrucción y creció gracias al cariño y al esfuerzo de todos los ciudadanos, trabajando unidos. Me gusta especialmente de esa placa que su texto no personaliza en nadie: es mucho más importante destacar que es el conjunto del pueblo de Vigo el que hace las cosas, a que en un momento determinado el alcalde se llame fulano o mengano...
Reunión bajo el Olivo de Vigo, en 1936.
Ahora está de moda convocar las xuntanzas
en la farola de Urzáiz o delante de El Marco.
  PD: Creo que no hará falta gastar mucha tinta sobre las leyendas acerca de que en Vigo y en Galicia había muchos olivos, pero los Reyes Católicos cortaron todos esos árboles por venganza u odio a los gallegos... Son pura fantasía, mentiras interesadas quizá para fomentar el victimismo y el nacionalismo... pero no tienen ningún fundamento: ni en la botánica ni en la historia.


Mapa de la distribución del cultivo de la aceituna en la cuenca del mediterráneo. REF.
Los olivos necesitan terreno muy seco y mucho sol para desarrollarse y dar fruto.
Y los Reyes Católicos no tienen la culpa de que en Galicia llueva mucho...
La ciencia botánica por sí sola resuelve cualquier duda, y desbarata
la "neoverdad" de los que afirman que en Vigo y en Galicia había muchos olivos
que fueron talados por los malvados Reyes de Castilla...